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jueves, 31 de diciembre de 2009

Propósito de Año Nuevo

¡Hola a todos!

Como podéis ver, no me he muerto ni he desaparecido en una isla desierta tipo Lost. Sigo vivita y coleando, aunque con pocas ganas de escribir, la verdad.

Pero como hoy es el último día del año, voy a hacer algo típico: los propósitos para el Año Nuevo. En mi caso sólo es uno: ahorrar en facturas de móvil. Bueno, y ya de paso simplificar un poco mi vida, que llevar 4 teléfonos siempre encima es un coñazo xD

Mi situación actual:

- 3 líneas con Vodafone:
mi línea principal, cuya permanencia vence el 11 de enero, más otras dos líneas que usan mi madre y mi novio que tienen permanencia hasta agosto.
- 1 línea de voz Simyo: me dió muchas alegrías, pero ahora ya no la utilizo.
- 1 línea Tarifa Plana Internet 5Gb Simyo: la uso con el netbook y el pincho USB, estoy encantada.
- 1 línea de voz Pepephone: secundaria, para llamadas esporádicas, con la Tarifa Mapfre (5'5 ctms./minuto).
- 1 línea voz+TP datos Movistar: las obligatorias del iPhone. Me queda un año de permanencia. No hace falta decir más.

Como podéis ver, es una locura. Las líneas que usan mi novio y mi madre, de momento son intocables. La TP de internet también lo es, porque la uso como sustituta en la tienda del ADSL. Y la del iPhone, pues más de lo mismo.

Quedan por tanto tres líneas. La de Simyo de voz, la voy a dar de baja, porque aunque no me cuesta nada mantenerla, es tontería si no la uso, y más teniendo el iPhone con su TP obligatoria. La de Pepe tampoco me cuesta mantenerla, pero de momento sí le doy un uso esporádico, y la verdad es que la tarifa es genial. Y la de Vodafone, que es mi línea principal... la portaré en enero a Pepephone, pero con la tarifa Movilonia Vip.

¿Por qué? Por varios motivos. Como de momento las otras dos líneas Vodafone son intocables, no me importa que no tenga minutos onnet. He comprobado estudiando mis facturas que el 99% de mis llamadas suelen ser de menos de un minuto, con lo que esta tarifa, al no tener establecimiento de llamada, me abarata lo que tengo actualmente. Por otro lado, Pepephone trabaja bajo cobertura Vodafone, con lo que en eso me quedo igual, pero es que además su SAC es EXQUISITO. Nada de incompetentes, nada de deslocalización, si te dicen que te llaman para resolverte una incidencia lo hacen... Vamos, que ya podían aprender TODOS LOS DEMÁS.

Todo esto es a corto plazo. Vamos, en cuanto me venza la permanencia de Vodafone. A medio plazo, la idea es portar también a Pepephone al menos la línea de mi novio. La de mi madre, en la que no me cobran consumo mínimo por una oferta que me hicieron en su día, me preocupa menos mantenerla en Vodafone, siempre y cuando me ofrezcan algún teléfono interesante haciendo un amago, jeje. Y a largo plazo, cuando venza la permanencia de Movistar, y una vez liberado el iPhone, la idea es ver qué opciones tengo en Pepephone en cuanto a tarifas móviles (ahora mismo tienen una muy buena, la NUEVEga y llama, pero dentro de un año las cosas pueden cambiar, espero que a mejor aún) para usar mi número de siempre con este terminal... A menos que salga un nuevo iPhone y me vuelva a casar con ellos, claro. ¡Benditos amagos!

En fin. Que os he soltado un tocho de cuidado, pero creo que a alguien le puede interesar, y además había que resucitar un poquito el blog, jijiji.

¡Ah, por cierto, FELIZ AÑO 2010!

viernes, 13 de febrero de 2009

Ése "monstruo" llamado Internet

Sí, habéis leído bien. No es que yo considere Internet como un monstruo, pero es que así el título molaba más.

Esto viene a cuento de que, últimamente, me ha pasado varias veces que la gente que entra a la tienda, y hablo sobre todo de personas adultas, de entre 35 y 50 años, de ésas que casi no saben lo que es un ordenador, al ver el Advent se sorprenden por su tamaño. Hasta ahí todo normal, claro. El tema es que automáticamente me preguntan por internet, que si me conecto y todo eso. Por supuesto, viendo el perfil, les contesto que sí, sin entrar en explicaciones de internet móvil porque les puede sonar a chino.

Y ya van no uno, ni dos, ni tres, sino varios, que al ver que me defiendo en esto de la informática, me empiezan a interrogar como si yo fuera ingeniera. Generalmente dicho interrogatorio empieza con lo típico: que si su hijo/a empieza a necesitar un ordenador, y que como ellos no entienden, y tal y cual. Pero lo mejor es cuando llegan al punto álgido: internet.

Porque, señores, internet es un MONSTRUO. Internet es el diablo encarnado en unos y ceros que viajan a través de esos cables malditos que surgen de las tripas de los ordenadores, que no son sino herramientas del averno. En internet hay unas cosas llamadas virus, malísimas de la muerte, que con ése nombre seguro que también son contagiosas. Y hay pornografía, pedofilia, y te pueden meter a la cárcel por descargarte películas, que es delito. Además, por si no fuera suficiente la pasta que te dejas en comprar una máquina maldita de ésas, encima por internet te pueden robar, que hay mucho mangui suelto. En fin.

En el absurdo párrafo anterior hay ocultas numerosas verdades, pero exageradas por mí y tergiversadas por los medios de comunicación de tal forma, que el bombardeo al que nos someten suele ir destinado a que en la memoria colectiva de ésta sociedad se grabe un mensaje falseado.

Pero el problema real, para mí, no es sólo que los medios manipulen la realidad de internet de la misma forma que manipulan cualquier realidad que caiga en sus manos. El problema real es que, tras tantos años de arroz y pandereta (¿era así?), de acomodamiento, la sociedad es incapaz de ser mínimamente crítica. La gente, en general, no piensa por sí misma. Se limita a absorver lo que la tele o la radio o el periódico de turno dicen, para luego regurgitarlo en una forma todavía más monstruosa tras mezclarla con su propia desinformación o incultura.

Y cuando les dices que en internet, efectivamente, se encuentra pornografía, pero que no más que en el "mundo real", y que aparte de "piratas informáticos" hay numerosas comunidades de ayuda sobre casi cualquier tema que te puedas imaginar, o que los virus (aparte de no ser contagiosos para las personas xD) como mucho te pueden estropear el ordenador pero que para evitar eso simplemente hay que seguir unas reglas básicas (el ejemplo fácil que yo pongo es: "a ver, tú nunca te meterías en un callejón oscuro lleno de macarras evidentes ¿no?, pues no abras correos que no sabes de dónde vienen, ni te descargues nada de páginas que no conoces, ¡coño!, y por supuesto, ponte un antivirus y actualízalo"). Si además de lo anterior, les dices que ves series al mismo tiempo que se emiten en sus países de origen, tienes conocidos en muchas partes del mundo, compras con seguridad y garantías a Hong Kong, Inglaterra o EE.UU. cosas que aquí o no existen o son muchísimo más caras y encima te las llevan a la puerta de casa... y no ves la tele, porque te informas por internet de manera más inmediata y todo lo documentada que quieras... entonces es cuando se les caen los palos del sombrajo. No atinan a pronunciar palabra. Se quedan atontados, dándose cuenta de que el mundo es mucho más que lo que cuentan en la tele, y hay muchos más colores entre el blanco y el negro.

Me encanta verles las caras en ése momento. Son caras entre asombro, incredulidad y conciencia de su propia ceguera. Puedo ver en sus ojos que acabo de abrirles una ventana a un mundo nuevo y maravilloso de información, entretenimiento, cultura... Y es entonces, justo cuando me siento orgullosa de mí misma por haber conseguido desmontar una falacia, en ése momento mágico, cuando me hacen la pregunta: "Oye, pues qué interesante, no sabía yo eso... ¿Y TÚ ME PUEDES ACONSEJAR ENTONCES QUÉ ORDENADOR COMPRAR?"

Los mataría. ¿Pero no ves que esto es un videoclub, o qué? ¿Tanta confianza tenemos para que de repente me haya convertido en tu nueva "amiga que sabe de informática"? Yo no vendo ordenadores. Bueno, no vivo de vender ordenadores, porque sé que gracias a mis charlas más de un cliente se ha comprado un ordenador, o un netbook, o incluso algún teléfono móvil chachiguay como los míos (ya ves). Pero yo de eso no veo un duro. No es mi trabajo, ni mi negocio, y desde luego no soy informática. Me monto mis propios equipos y hago mis pinitos en esto, pero no se me ocurre compararme con los que sí saben lo que hacen y han estudiado para ello. Yo como mucho llegaría a lo que los del gremio llaman "juntapiezas". Pero sólo las junto para mí. Ni siquiera para mis amigos (salvo alguna excepción muy puntual), porque por suerte ellos son tan "juntapiezas" como yo, alguno incluso con estudios del ramo (bueno, al menos proyecto de estudios).

En fin, que llega un punto en que me planteo si merece la pena decir ciertas cosas. Es como echarles margaritas a los cerdos. Pero cuando algo te gusta, es inevitable emocionarte compartiendo tu pasión, intentando divulgar lo poco o mucho que sabes, con la esperanza de tocar algún punto de lucidez, o de lo que sea, en el cerebro del que escucha. Al fin y al cabo, la humanidad avanza gracias a aquellos que compartieron sus conocimientos y descubrimientos con los demás. Yo sólo espero seguir disfrutando de lo que me gusta, con mi gente, y si por el camino alguien quiere seguirme, pues mejor.

Besitos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Reflexionando

Sí, sé que el título parece esconder algo importante. Pero lo que se esconde tras él es lo que promete: reflexiones. Y es que la verdad, llevo casi desde que empecé el blog dándome cuenta de que, en realidad, no tengo grandes cosas que aportar a la blogosfera. Mi vida es una continua cadena de rutinas: levantarme, ir a trabajar, volver a casa, mal comer, volver al tajo, otra vez a casa... Y así día tras día, sin que cambie absolutamente nada.

Vale, sé que esa cadena también se puede aplicar a la inmensa mayoría de personas que, hoy por hoy con suerte, aún tenemos trabajo. Pero es que hay gente que, además de trabajar, hace cosas interesantes. Yo no. Yo me limito a dejar pasar las horas, matándolas como buenamente puedo: martes y miércoles subtítulos, el resto de la semana, leyendo y releyendo feeds, que aunque son muchos, siempre se me hacen cortos, con tantas horas muertas como tengo para rellenar.

Al final, me doy cuenta de que mi vida está vacía. Soy insignificante. Sí, sé que la mayoría de la gente también se considera así. Nunca he pretendido ser famosa, ni rica, ni nada parecido. Ni siquiera pretendía tener un blog seguido por miles de personas y ser una gurú (que no RubiaGurú) de internet. Mi única intención al comenzarlo era desparramar mis desvaríos en un sitio que fuera mío, y donde mis amigos, ésos fieles que sois cuatro y el gato, pudierais leer mis idas de olla y reírnos juntos. Incluso aceptaba que os pudiérais reír de mí.

Pero el hecho es que, una vez más, he vuelto a fracasar. Mi personalidad etérea se impone, y soy incapaz de mantener un mínimo de entradas, ya no a la semana, sino al mes. Bueno, mi personalidad, y que en realidad no tengo nada que contar. Mi negocio no da para tantas anécdotas divertidas como hay, por ejemplo, en los muchos (y buenos) blogs de "tenderos" informáticos (que me leo con adicción, por cierto). Ni tantas, ni tan pocas. Simplemente no da, y punto.

Llevo tiempo siguiendo a ilustres bloguers (al menos para mí) como Julio, amstel, serantes, kinestésico, homotecno... y muchos más; gracias a ellos he conocido también a nacu (wapa!) y otros de sus colaboradores, además de un montón de cosas interesantes sobre internet, informática, gadgets, gente de todo tipo y un largo etcétera. Todos ellos tienen algo que los hace especiales. Algo que a mí me falta, evidentemente. Algunos tienen ingentes conocimientos, otros una "pluma" maravillosa (en el sentido de escribir, no penséis mal, que nos conocemos), otros una curiosidad y ganas de aprender insaciables... o todo a la vez.

Mis conocimientos son escasos (sobre lo que sea, así en general), mi forma de escribir aburrida y pésima (por no decir plana), y mi curiosidad y ganas de aprender... bueno, ésas las tengo, pero se llevan mal con mi vagancia innata, ésa que siempre me hace dejar las cosas a medias o mal hechas.

En fin, que llevo unos días un poco de bajón, y esta entrada es el resultado. No os preocupéis, "cuatro y el gato", que no significa que vaya a dejar el blog (total, casi no actualizo, lo mismo dá). Simplemente es, como titulo, una reflexión, pero hecha "en voz alta". Ya se me pasará. Siempre se me pasa.

Besos.